sábado, 4 de abril de 2020

Ha vuelto a suceder.

Hace un tiempo hice un comentario en mi blog acerca de unas desafortunadísimas palabras del Santo Padre de Roma, negando que la Bienaventurada Virgen María fuera "corredendora con Cristo".


Ayer volvió a suceder. Un Viernes de Dolores para mayor inri. El Papa Francisco negó abiertamente una verdad en la que creemos los católicos, de acuerdo a las Sagradas Escrituras, la Tradición y el Sentido de la Fe del pueblo cristiano.


Entonces, escribía yo:


"La Biblia, la Tradición y la Sentido de la Fe de los cristianos sí presentan a la Bienaventurada Virgen María como corredentora. Porque sí Jesucristo, con su pasión en el calvario, nos dio la definitiva Gracia de la Redención, María, al pie de la cruz, con su com-pasión, se asoció a la pasión de su Hijo, y por tanto es corredentora. No cuasi-redentora o con una redención autónoma a su Hijo, sino unida a Jesús en un mismo corazón destrozado por el amor a cada uno de nosotros.


Porque al igual que a su Hijo una lanza le abrió el pecho, y de ahí brotó nuestra Salud, una espada de dolor atravesó el pecho de la madre (Lc. 2,35), uniéndose de este modo indisoluble el corazón roto del Hijo y el corazón roto de su madre. Por eso, legítima y bíblicamente decimos los católicos que María es corredentora".


Parece que como esta verdad de la fe católica, creída unánimemente por los cristianos, no tiene la autoridad de definición "ex Cathedra", la persona que hoy ejerce de Papa (el cardenal Bergoglio) piensa que puede negarla sin mayores consecuencias Sin embargo, comete un error mayúsculo. No tanto como Cardenal Bergoglio, sino como Papa Francisco.


Dejando de lado que es una verdad en la que creemos firmemente los católicos de acuerdo a a la Biblia, la tradición y nuestro sentido de la fe (como dije), y que negarse por un Papa desconcierta e incluso ofende al pueblo cristiano, sólo por mera prudencia o por sentido de su grave misión como Vicario de Cristo, el Papa no puede negar (y además de manera poco elegante, usando los términos burlescos del protestantismo, como "cuasiredentora") una verdad que tiene probabilidades que un sucesor suyo pueda definir "ex catedra". Si él, personalmente como sacerdote y teólogo no cree en ella, perfecto. Pero al menos que se calle como Papa.

Ya no se trata de cómo quedaría él personalmente ante la historia si un sucesor suyo lo definiera como dogma (eso es lo de menos); el problema es cómo quedaría el prestigio del Papado y sus prerrogativas. Y eso sí es gravísimo.

Ojalá cuanto antes comience a pensar y a sentir como Papa. Porque esos errores, derivados de no diferenciar su cargo de sus ideas, afectan al corazón del catolicismo. Pero me da la sensación de que pedir eso, como dijo Sancho Panza a Don Quijote, es "como echar agua en el mar" .


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