domingo, 5 de enero de 2020

España






España siempre ha resistido a horrendos políticos. Y también los resistiremos hoy. El pueblo español es bastante estúpido cuando vota pero como pueblo es temible cuando se une en torno a algo grande. Ayer fue Cristo y conquistó medio mundo con la Cruz.




Pero se fue dejando de lado a Cristo y vivieron los demonios. Uno estudia los siglos XIX y XX de nuestra patria y se asombra que tras esas guerras civiles, políticos grotescos, ideologías criminales y cantonalismos al más ridículo nivel, ahí sigamos... y hoy como un país europeo más o menos estable, pero con los mismos espantosos políticos del pasado. Pero ya sin ese grandioso ideal cristiano.




Y ahí seguiremos, como ese famoso cuadro de Goya de dos tipos enterrados a media pierna, uno enfrente del otro, que se dedican a darse garrotazos continuamente. Siempre unidos y siempre encabronados.

jueves, 26 de diciembre de 2019

VOX pide una Misa por las víctimas del aborto el 28 de diciembre.

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Ha sido una iniciativa del concejal de VOX en Gelves (Sevilla). Hay que elogiar esa valiente decisión, aunque asombra que pedir una Misa por millones de víctimas sea una decisión "arriesgada", pero así está el mundo de trastornado. Que resulte incómodo nos muestra el grado de influencia diabólica en las conciencias. 

Ahora bien, no debe ser un partido político el primero que haga eso para remover conciencias. La decisión debía haberse tomado desde el Párroco de esa localidad del Aljarafe sevillano, luego por el Obispo de la diócesis para toda la provincia eclesiástica, y por último por el Santo Padre para la totalidad del orbe católico. 

El escándalo de la aceptación social del aborto ha llegado a tal indignidad, que debería, a mi juicio, ser la misma Iglesia Católica, al más alto nivel, la que fije oficialmente en el calendario cristiano la fecha del 28 de diciembre como el día especial para rezar por los millones de asesinados en el vientre de la madre: "Día de los santos inocentes y de las víctimas del aborto". Así de claro.

Comprendo que es más difícil eso que redactar una Encíclica sobre ecología, pero la Iglesia no está para acariciar los oídos de las gentes sino para enseñar la Verdad, combatir el error y proteger a los más débiles, siguiendo el ejemplo del Señor. Aunque eso cabree a la mayoría del mundo y aunque la ONU deje por eso de elogiar al Santo Padre.

lunes, 16 de diciembre de 2019

¿Corredentora o discípula?

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“ (María) nunca se presentó como corredentora. No. Discípula” (Papa Francisco)


Yo pienso, sin embargo, que María sí es corredentora, y no propiamente discípula.


Primeramente es verdad que María jamás hizo gala de sus privilegios. Sólo una vez, plena del Espíritu, se regocijó por las maravillas que el Altísimo había hecho en su humilde persona, pero no como autoelogio sino como alabanza al Dios único que ensalza a los humildes y hunde a los soberbios.


Pero María jamás se presentó como discípula. Su vida fue más bien oculta, porque sólo la luz de su Hijo debía brillar mientras era proclamada la Buena Noticia.


Sin embargo, la Biblia, la Tradición y la Sentido de la fe de los cristianos sí la presentan como corredentora. Porque Jesucristo, con su pasión en el calvario, nos dio la definitiva Gracia de la Redención. María, al pie de la cruz, con su com-pasión, se asoció a la pasión de su Hijo, y por tanto es corredentora.


Y al igual que a su Hijo una lanza le abrió el pecho, y de ahí brotó nuestra Salud, una espada de dolor atravesó el pecho de la madre (Lc. 2,35), uniéndose de este modo indisoluble el corazón roto del Hijo y el corazón roto de su madre. Por eso, legítima y bíblicamente decimos los católicos que María es corredentora. Y algo más que tanto han intuido los santos: verdaderamente el amor a María es signo de estar predestinado la la salvación.


María, en cambio, jamás se presentó como discípula. Ni siguió a su Hijo durante su vida terrena, ni viajó tras su resurrección a proclamar la Buena Noticia. Pero se quedó una vez, al principio, entre ellos -como tan dulcemente describen los Hechos (Hch. 1,14)- como una luz para recordarles siempre que dónde está ella, también está su Hijo y que debemos hacer siempre lo que Él nos manda.

jueves, 28 de noviembre de 2019

Satanistas light o progresistas. Sobre unas jornadas siniestras de la Complutense

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La verdad es que uno ve a esa tropa de satanistas de última generación, y se pregunta cómo es posible que hayan degenerado tanto. Probablemente -como profetiza la Biblia- Satán se esté haciendo dueño del mundo en estos tiempos terminales, pero la verdad es que logra más cantidad que calidad. Aun así es trágico porque cada alma, por mediocre que sea, es de valor incalculable para Cristo.

Los viejos satanistas (que ahora estarán sin duda disfrutando del especial agradecimiento de su maestro en su zahurda infernal), eran personas que, al menos, leían y conocían la Biblia, eran cultos e incluso elegantes, y que usaban el talento que el Creador les dio para atacarle, con argumentos tan brillantes como falsos. Su rebeldía era verdaderamente diabólica, porque eran conscientes del destino que habían elegido y de sus consecuencias. Eran como el Satán de John Milton, que aún en su maldad y estupidez, no dejaba de tener algo de grandeza. Por supuesto, creían en Dios y en el adversario, y, aunque no quisieran reconocerlo, "temblaban" (St. 2,19).    

Pero los tontos que organizan esos aquelarres de última generación, a diferencia de sus predecesores, son unos ignorantes supinos en teología, no saben -a diferencia de su maestro tenebroso- que los tiempos oscuros acabaran pasando y la cruz de Cristo alumbrará un nuevo día, y ese día no acabará jamás.

Éstos dicen incluso que no creen en Dios ni siquiera en Satán (no más allá de un mero símbolo), son satánicos simplemente por seguir la corriente del mundo actual, con lo que el aspecto típico de la rebeldía del satánico de antaño queda muy disminuido.

Probablemente por eso esté tan cabreado Satán, y actúe con tanta violencia en nuestros días, porque a él, el soberbio por excelencia, le enfada ver tanto estulto sin convicciones verdaderamente satánicas, que no obstante aplaude las sandeces de esos foros donde se le ensalza, sin entender de la misa a la media.

Y también entiendo su enfado, mirando al futuro: aguantar a un necio, incluso en el infierno, debe ser duro hasta para el mismísimo Satanás.

NOTA: Algunos plantean la legalización del satanismo, como una religión más.-

No es nada complicado normalizar el satanismo, como culto o religión alternativa, en la sociedad occidental pues la mayoría de sus jóvenes -incluido bautizados católicos- aceptan con normalidad el aborto o la sodomía, como opciones moralmente admisibles. Aunque no lo sepan, aunque no le rindan culto e incluso aunque se rían hoy a carcajadas viendo "El exorcista", son de facto siervos de Satanás.

Pero no olvidemos que la deriva del hombre hacia al Maligno no es gratis, pues su objetivo último no es que unos descerebrados le rindan culto (probablemente el asco y el odio que siente el demonio hacia la raza humana, se duplique con sus devotos, con los que más toman en serio ponerse a su servicio).

El objetivo del demonio es destruir el Reino de Cristo y pervertir a sus miembros (a esos, más que odiarles, les teme), y por eso le gusta esa normalización legal, porque pone unas bases para que a la larga las únicas costumbres y los únicos cultos que serán odiados por la mayoría sean los cristianos. Con lo que el tiempo del Anticristo caerá como fruta madura.

martes, 26 de noviembre de 2019

Eso, jamás de los jamases.

El cardenal Müller advierte que cientos de miles de católicos abandonarán la Iglesia por el culto idolátrico a la Pachamama.

Eso jamás, Cardenal Muller. Si el Anticristo se sitúa al final en el lugar de Dios (II Tes.2,4) , aún así seguirá quedando un resto fiel que esperará en el Señor (Sof. 3,12), aunque sea en las catacumbas. Esa será la iglesia de la que el Señor dijo que las puertas del infierno no la hollarán. Y ahí nos verán a los que llevamos a Cristo y su Palabra en el corazón.


¿Es que alguien piensa que en una comunidad protestante -sin sacramentos (¡sin Eucaristía, ni reconciliación!), sin culto, con las Escrituras mutiladas, y sin el auxilio de la bienaventurada Virgen María y de la Comunión de los Santos- algún católico sensato puede sentirse con esperanza de salvación?


Ni aún sucediendo la apostasía en la cabeza de la Iglesia, podremos renunciar jamás a la fe que hemos recibido "de una vez para siempre" (Jd. 1,3). Eso jamás.

jueves, 14 de noviembre de 2019

Boda gay en Austria con aprobación de los responsables de la diócesis

La diócesis austriaca de Graz-Seckau justifica la bendición de una pareja de lesbianas citando Amoris Laetitia


«La cuestión fundamental es si las personas homosexuales pueden sentirse como en casa en la Iglesia», ha dicho el portavoz de la diócesis austriaca de Graz-Seclau, fundamentándose en la Amoris Laetitia (no en las Sagradas Escrituras y la Tradición por cierto) y aprobando oficialmente ese acto.



Para los pecadores -es decir, para todos, sean o no homosexuales- la Iglesia es un verdadero "hospital de campaña" (creo que esa expresión era del papa Francisco), hacia donde nos dirigimos una y otra vez tras los continuos combates de esa dura milicia que es la vida en la tierra.



Y vamos para curarnos de los pecados -para "encontrar sanación" (expresión también del Papa)-, no para hacer fiestas donde ensalzamos los mismos, y menos aún para utilizar indignamente sus poderosas medicinas -sacramentos y sacramentales- para agravar nuestra enfermedad y hacerla mortal.



Está claro que, de modo oficial, la diócesis de Graz-Seckau ha aprobado un sacrilegio, con lo que podemos afirmar que ha hecho un acto manifiesto de apostasía. Que use un ambiguo documento papal como coartada no hace menos repulsiva su apostasía.



En fin, o se toman medidas duras contra los responsables de ese esperpento sacrílego, o la asociación de esa escena repugnante con un texto que lleva la firma del Santo Padre resultará demoledora para ésta y para las futuras generaciones de católicos.



Los que tenemos cincuenta años quizás seamos la última generación de católicos que hemos conocido, al menos con cierta pureza, la religión tal y como se ha predicado desde siempre (aunque los efectos del CVII hayan sido devastadores para mi generación). Y en mi caso, si no fuera porque literalmente me convertí ya que Dios me tuvo misericordia, probablemente miraría con indiferencia esa escena.



Pero las nuevas generaciones, educadas con guitarritas en la liturgia y con buenrrollismo papanata en todo lo demás, acabarán acogiendo con normalidad estos despropósitos. Salvo que alguien de arriba -ojalá el máximo responsable- diga alto y claro de una vez: ¡basta!


miércoles, 13 de noviembre de 2019

La cabeza herida del dragón




Una de las cosas que más me chocaban de los Mensajes de Garabandal (1961-1965) era la alusión a una "vuelta del comunismo". Es decir, en los años 60 -cuando el terror rojo y su prestigio ante la progresía mundial amenazaban con devorar occidente- la Virgen parecía profetizar que el comunismo se hundiría, pero que volvería a renacer. Parecía imposible lo primero, y lo segundo no sólo imposible sino abiertamente disparatado.




Cuando tuve el primer conocimiento de estas apariciones -a inicios del año 2000-, me extrañaba especialmente esta profecía porque, como muchos otros, creía que el hundimiento estrepitoso del Muro de Berlín y de los regímenes comunistas del Este,- podridos de pobreza, corrupción y muerte-, al inicio de la década de los 90 del pasado siglo, significaría mandar el marxismo y el comunismo al inodoro de las ideas más criminales de la historia. Un mal recuerdo, que jamás volvería a aparecer por la realidad, al menos en el civilizado occidente.




Está visto que no fue así.
Que el comunismo, al igual que esa cabeza de la bestia apocalíptica -Ap. 13,3-, sólo fue herido, pero no muerto, y ha revivido de una manera terrorífica, no sólo para llevar ruina económica a los pueblos sino para arrastrarlos a una nueva moral basada en la impiedad y en la cultura de la muerte (aborto, género, eutanasia, homosexualidad), pero con un falaz barniz de humanitarismo. O dicho de otro modo: para asentar las bases sociales del Anticristo. 




Y atención a lo que también se profetizó en Garabandal: "cuando vuelva el comunismo, entonces todo sucederá".